Amamantar: Respuestas a las 7 preguntas más frecuentes

La maternidad es una de las circunstancias más felices en la vida de una mujer. Para quien recién empieza a transitar este camino, es normal que surjan dudas al momento de alimentar al bebé. La práctica diaria y, fundamentalmente, una gran cuota de paciencia, son los ingredientes básicos para poder amamantar sin problemas.

 

Ninguna mujer nació con los conocimientos necesarios para ser madre. Relacionarse con un hijo, desde que está dentro del vientre, es un largo proceso, en el que dos vidas se encuentran por primera vez. Así, después del nacimiento, ese pequeño creará, durante los primeros años, un vínculo de dependencia absoluta con su progenitora. Y, por supuesto, su nutrición dependerá ciento por ciento de ella. Según la psicoanalista austríaca Melanie Klein, la personalidad de un individuo está marcada directamente por la relación que establezca, desde el primer día de vida, con el pecho materno.

Estas son las dudas más comunes que pueden surgir antes de ese contacto:

1)     ¿Cuál es la forma de saber si el bebé recibe suficiente leche?

Durante los cinco primeros días de lactancia, el niño recibirá un líquido llamado “calostro”, que es lo que segrega la mujer en ese período. Por lo tanto, es normal que moje dos pañales por día. Pasado ese período mojará de 5 a 6 pañales diarios, que pueden contener de 2 a 5 deposiciones. Esto deberá ocurrir durante las primeras semanas de vida. La regla básica que hay que tener presente es que “debe salir lo mismo que entra”. El aumento de peso y el cambio frecuente de pañales son dos buenos indicadores de que la alimentación es saludable.

2)     ¿Cuántas veces al día se debe amamantar?

Un bebé sano, que nació a término, necesita alimentarse cada 2 o 3 horas, lo cual significa que pueden llegar a ser de 8 a 12 tomas diarias. Es muy importante que el lactante no esté más de 3 horas sin comer, por un lado, para que no se deshidrate y, por el otro, porque cuanto más ejercite la madre sus pechos, mejor será el amamantamiento y la calidad de la leche.

3)     ¿Es necesario armarle una “rutina” de alimentación al bebé?

Así como cada adulto tiene sus preferencias, con los bebés sucede lo mismo. Algunos se adaptan a tener un horario regular, y otros prefieren alimentarse en forma más espaciada. Por eso, es preciso que la madre sea observadora y vaya descubriendo la personalidad de su hijo, lo que le gusta y lo que no. No es cuestión de hacer de la lactancia, una “actividad cronometrada”, sino de saber responder a las demandas del niño.

4)     Si la madre, por ejemplo, contrae un resfriado, ¿puede seguir amamantando igual?

Sí. Cuando suceden este tipo de episodios, hay que pensar que, antes de que la madre haya mostrado los síntomas, estaba amamantando a su bebé, por lo que ya lo expuso a cualquier problema de salud que pudiera tener. Además, los anticuerpos que desarrolla el cuerpo materno para combatir cualquier afección, se trasmiten por la leche al hijo. Por supuesto, existen ciertas afecciones que requieren que, en forma temporal o permanente, se interrumpa la lactancia. Eso lo determinará el médico.

5)     ¿Qué se debe hacer cuando el niño llora de noche?

Nunca se debe ignorar eso. Si el bebé llora es preciso que lo atienda porque, la única manera que tiene de expresar lo que siente, es mediante el llanto o la risa. Lo más común, es que cuando se despierta durante la noche llorando, esté indicando que tiene hambre. Esto sucede porque su estómago es muy pequeño y se vacía rápidamente. Siempre hay que tener presente que en esta etapa, se deben satisfacer rápidamente todas sus demandas; esto hará que, en el futuro, el niño desarrolle una seguridad que lo volverá emocionalmente estable.

6) ¿Se puede hacer dieta para recuperar la silueta mientras se amamanta?

El cuerpo femenino, luego de dar a luz, tarda un año en volver a su estado normal. Hay que esperar a que la matriz vuelva a su tamaño original, el sistema óseo recupere su estado y, algunos depósitos de grasa se eliminen por completo. Sin embargo, el desgaste físico que se realiza cuando se está amamantando equivale al de un deportista de alto rendimiento: de 1800 a 2500 calorías diarias (esto depende del peso). Si se elige seguir un plan nutricional, no se deben bajar más de 2 kilos por mes, para no afectar la producción ni la calidad de la leche.

7)     ¿Es verdad que luego de amamantar los pechos “se caen”?

Durante el embarazo, los senos experimentan grandes cambios. Estos se acentúan en el período de lactancia. Es erróneo creer que si se alimenta al bebé con mamadera, “se conservará la figura intacta”.  Hay algunas costumbres que pueden ayudar a mantener los senos firmes:

– Efectuar el destete en forma gradual. Jamás hacerlo de una forma brusca.

– Cuando se amamanta, colocar al bebé tratando de que, con s boca, abarque todo el pezón y la mayor parte que sea posible de la areola. Así extraerá toda la leche almacenada.

– Utilizar ropa interior especialmente diseñada para la lactancia.

– Amamantar con frecuencia, para evitar un “congestionamiento” de los pechos.

 

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